La violencia desploma inversión extranjera en Sinaloa: cae 87% en 2025
La confianza de los inversionistas en Sinaloa atraviesa su etapa más crítica en años. La inversión extranjera directa (IED) se desplomó 87% en la primera mitad de 2025 frente al mismo periodo de 2024, golpeada por la violencia derivada de la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos.
De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Economía, el estado recibió apenas 34.3 millones de dólares, contra los 262.8 millones del año pasado.
Los sectores más afectados fueron alojamiento temporal y servicios de alimentos y bebidas, manufacturas y comercio al por mayor, que registraron caídas superiores al 80%.
Estados Unidos, principal socio histórico, redujo su inversión de 129.1 millones a 17.6 millones de dólares.
Empresarios norteamericanos han señalado en reportes del Departamento de Estado que la inseguridad es el mayor obstáculo para invertir en México, con Sinaloa incluido en la lista de entidades con alerta máxima de no viaje.
Pese a este panorama, el gobernador Rubén Rocha Moya asegura que la confianza empresarial persiste y presume un acumulado de 1,637 millones de dólares en su administración, equivalente a 81.8% de la meta sexenal.
Mazatlán es mostrado como ejemplo de estabilidad, pero los indicadores de violencia contradicen el discurso oficial.
Datos del Consejo Estatal de Seguridad Pública revelan que entre septiembre de 2024 y junio de 2025 se registraron 1,538 homicidios dolosos, 2,015 privaciones de la libertad, 37 feminicidios, 2,304 robos a comercios y 8,847 robos de vehículos.
Culiacán concentra 82% de los atracos a negocios.
La Coparmex advierte que la extorsión y la inseguridad golpean con fuerza a las pequeñas y medianas empresas.
Calcula 7,000 empleadores menos, 36,000 empleos perdidos y el cierre definitivo de más de 2,000 negocios en lo que va del año.
El 10 de septiembre, el gabinete federal de seguridad encabezado por Omar García Harfuch sostuvo un encuentro con empresarios en la Base Aérea Militar No. 10.
Aunque se reiteró el compromiso de combatir al crimen organizado, el clima de violencia sigue elevando los costos de operación, erosionando la confianza y frenando decisiones de inversión.
La brecha entre el discurso político y la realidad económica se agranda. Mientras las cifras de inseguridad escalan, la inversión extranjera se aleja de Sinaloa.
